Resignificando el verdadero concepto de la palabra “Disciplina”
- paulaclarosliendo

- 11 ago 2022
- 3 Min. de lectura
¿Qué se nos viene a la mente cuando pensamos en la palabra disciplina? Probablemente la asociamos a castigos, orden y/o con una educación autoritaria… recuerdo que hace muuuuchos años (jajaja) en mi libreta escolar había una nota asignada a la disciplina, entendida esta como “buenos o malos” comportamientos. Hay quienes dirán pero, si la disciplina es necesaria y eso es lo que le hace falta a esta generación de niñ@s “blanditos” a quienes muchos han denominado “la generación de cristal”, etiqueta con la que por cierto no estoy de acuerdo…
Volviendo al tema de la disciplina, concuerdo con que la misma es necesaria en la crianza y educación de nuestros hijos e hijas; sin embargo, no estoy de acuerdo con la "mala fama" que se le ha hecho, por lo que es necesario reflexionar sobre el verdadero significado de este concepto que por muchos años ha estado asociado a: castigos, amenazas, gritos y/o acciones punitivas; y para hacerlo, antes que etiquetarla y limitarla es necesario conocerla y para eso vamos a recuperar su verdadero significado.
La raíz de la palabra disciplina deriva de la palabra “discipulus”, que significa: alumno, aprendiz o “seguidor de la verdad”.
Si comprendemos y resignificamos el concepto de la disciplina a partir de su relación con palabras como: guiar, enseñar y acompañar, es posible que podamos reflexionar sobre la forma en la que la aplicamos en la crianza y a partir de eso cambiar nuestras practicas de crianza.
Para eso me gustaría compartirles dos propuestas de disciplina, ambas respetuosas, que recuperan el verdadero significado de la misma y que podrían ayudarnos a considerar nuevas formas de acompañamiento y guía en la crianza de nuestros hijos e hijas.
Por un lado, la Disciplina Positiva, propuesta de acompañamiento desarrollada por Jean Nelsen y Lynn Lott, en base a la teoría adleriana, nos propone enfocarnos en una disciplina que no sea humillante ni para los niños ni para los adultos, que elimine el castigo como mecanismo de control y que favorezca el respeto mutuo, la cooperación, la firmeza con dignidad y el respeto como fundamento para la enseñanza de habilidades sociales y de vida, así como un sitio interno de control. Para lograr esto, propone centrarnos en cuatro preguntas el momento de establecer disciplina.
1. ¿Es amable y firme al mismo tiempo?
2. ¿Permite que los niños tengan un sentimiento de pertenencia (conexión)?
3. ¿Es efectiva a largo plazo?
4. ¿Enseña habilidades sociales y de vida?
Jean Nelsen expresa: “El castigo no cumple con ninguno de estos criterios”.
Por otra parte, Daniel Siegel y Tyna Payne, en su libro “Disciplina sin lágrimas”, expresan que uno de los grandes motivadores para ponerle ese nombre a su libro (que aprovecho para recomendárselos) fue reivindicar la palabra “disciplina” recuperando su significado original diferenciándola por completo de la palabra “castigo”.
Para lograr esto Siegel y Payne, nos proponen reconocer un doble objetivo en la disciplina: favorecer una buena conducta externa a corto plazo y crear la estructura cerebral interna para una mejor conducta y mejores destrezas relacionales a largo plazo, en este último la disciplina tiene que ver con la enseñanza.
Para lograr este doble objetivo una de las propuestas se relaciona con la necesidad de tener claridad el momento de disciplinar y para esto Siegel nos proponer hacernos tres preguntas:
1. ¿Por qué mi hijo ha actuado así?
2. ¿Qué lección quiero enseñar en este momento?
3. ¿Cuál es el mejor modo de hacerlo?
Al hacernos estas preguntas podemos reflexionar antes de solamente actuar desde nuestro piloto automático, a veces más reactivo.
Ambas propuestas son claras en diferenciar la disciplina del castigo y relacionarla más bien con procesos de enseñanza, guía y acompañamiento que priorizan efectos a largo plazo centrados en el respeto mutuo y en la necesidad de aportar a la construcción de un bienestar pleno e integral en la vida de nuestros hijos e hijas.
Después de conocer el verdadero significado de la palabra disciplina, ésta ya no me genera miedo, rigidez ni rechazo, sino más bien me parece necesario aplicarla en la crianza y educación de mi hija…me tomó un tiempo hacerlo y tuve que pasar por un proceso de “desaprender” para volver nuevamente aprender…te aliento a reflexionar al respecto y ojalá después de hacerlo puedas tú también re significar este concepto en la crianza y educación de tus hijos e hijas.
Paula Claros Liendo
Comunicadora Social (UCB-Bolivia)
Educadora Certificada en Disciplina Positiva en la Familia (PDA)
Diplomada en Parentalidad, Apego y Desarrollo de la Infancia (FAI-Chile)
Cursando el Máster en Educación Emocional y Neurociencias Aplicadas (FLICH-CIEEN-Chile)

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