“Antes nos decían: ‘no hables con extraños’. Hoy, ni siquiera sabemos quiénes son".
- paulaclarosliendo

- 27 jun 2025
- 3 Min. de lectura

Los tiempos han cambiado. La inseguridad ciudadana ha crecido, y eso ha hecho que cada vez se retrase más la edad en la que vemos a niñas y niños circulando solos por las calles. Probablemente el nivel de inseguridad hoy sea mucho mayor al que existía hace unos 30 o 40 años.
Transité mi infancia y adolescencia en ciudades pequeñas del interior, y recuerdo que, con mi hermano, desde pequeños, íbamos solos caminando al colegio. Podíamos tomar un micro que nos dejaba cerca, pero preferíamos guardar el dinero del pasaje para comprarnos una golosina. En el camino nos encontrábamos con amigos, y eso hacía la caminata aún más divertida.
El mensaje de los adultos era claro: “Miren bien antes de cruzar” y, sobre todo, “No hablen con extraños y menos reciban algo de ellos”. Siempre cumplimos esa recomendación a rajatabla. Y así, desde muy chicos, aprendimos a movernos por un mundo real.
Fuimos creciendo. Llegó la temida adolescencia. No había redes sociales, ni smartphones, ni chats. Construimos amistades en la plaza, en la calle, en el barrio, en la disco. Pero el mensaje seguía ahí: no hablen con extraños. Y lo cumplíamos. Era simple. Sabíamos reconocer a “esa persona extraña”, esa persona que tenía un rostro y era real.
Hoy, adulta y acompañando a una adolescente, veo un mundo distinto. Un mundo real, sí, pero también uno digital. Y me pregunto: aunque hoy cuidamos que nuestras hijas e hijos no anden solos por la calle, ¿no están acaso circulando solos por el mundo digital?Un mundo donde ese “extraño” ya no es tan fácil de identificar. Donde no hay caramelos, pero sí mensajes privados, juegos en línea, retos virales, perfiles falsos.
¿Quién es hoy el extraño? Esa pregunta se me quedó dando vueltas en la cabeza, y en el corazón; y es que, hace algunos días atrás, participé en la presentación de una investigación realizada por el Instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento de la Universidad Católica Boliviana, en alianza con Save the Children y ChildFund Bolivia para identificar los riesgos y oportunidades del uso de las TIC en niñas, niños y adolescentes en Bolivia.
Esta investigación forma parte de la red Global Kids Online una iniciativa internacional que busca generar evidencia empírica y comparable sobre los derechos, oportunidades y riesgos que enfrentan los chicos en los espacios digitales. Pero de eso hablaremos en otro momento…
Lo que sí quiero compartir es que, en esta presentación, se visibilizó de forma clara el término “violencia facilitada por la tecnología”, utilizado para describir las distintas formas de violencia que enfrentan niñas, niños y adolescentes en su interacción con el entorno digital. Este concepto revela algo inquietante: los riesgos invisibles —pero reales— que pueden surgir en ese tipo de interacción.
Riesgos como el acoso en línea (ciberbullying), el contacto con adultos que se hacen pasar por pares (grooming), el acceso a contenido violento o sexual (sexting), o la presión social que imponen los algoritmos. Riesgos que muchas veces quienes estamos a cargo de acompañar estas etapas no alcanzamos a ver.
Y vuelve la pregunta: ¿Quién es hoy el extraño? ¿Cómo lo reconocemos?
Tal vez, como afirma Jonathan Haidt en su libro: La generación ansiosa, “estamos sobreprotegiendo a los chicos en el mundo real… y desprotegiéndolos en el mundo digital.”Y tal vez, también, estamos llegando tarde a la conversación.
Hoy más que nunca necesitamos acompañar también en lo invisible. Crear confianza, abrir diálogos, construir criterios y una mediación parental activa, que acompañe, eduque y motive un uso seguro y responsable de la tecnología. Enseñarles no solo a no hablar con extraños, sino también a reconocerlos en un entorno donde muchas veces se disfrazan de conocidos.
Porque sí, los tiempos han cambiado. Pero el mensaje sigue siendo urgente.

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