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¿QUÉ COMUNICAMOS LOS PADRES CON NUESTRO COMPORTAMIENTO?

  • Foto del escritor: paulaclarosliendo
    paulaclarosliendo
  • 30 ago 2019
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 4 sept 2019

“Quizá la tarea más difícil de ser padres no es la de controlar el comportamiento ajeno, sino el propio” Luther Standing



Hace algunas semanas escribía sobre la importancia de entender, qué nos comunican nuestros hijos con su comportamiento “inapropiado” y al respecto afirmaba que, detrás de un comportamiento negativo e inapropiado de nuestro hijo hay una necesidad insatisfecha, llámese demanda de tiempo, atención, juego, cariño y/o escucha de sus padres.


Es así que leyendo blogs y páginas relacionadas con el tema de crianza; así como también reflexionando sobre todo lo que implica un cambio en la forma tradicional de guiar a nuestros hijos, se me ocurrió cambiar de enfoque y mirar ahora, la otra perspectiva de comportamiento, esa mirada relacionada con el control del comportamiento, pero no de nuestros niños, sino de nosotros mismos, de los padres.


¿Les ha pasado alguna vez que ustedes resultaron más berrinchosos que sus propios hijos?, personalmente me pasó, y luego del berrinche me sentí bastante culpable, se supone que la mamá soy yo, sin embargo, a veces cuesta más controlar el propio carácter que las manías de nuestros hijos, como dice Miriam Tirado, en la página de @GestionaHijos: “gritar no depende de nuestros hijos, depende de cómo estemos nosotros”.


Es innegable que los padres antes de ser padres y madres somos personas y cada uno de nosotros tiene su propio temperamento y personalidad; pienso también que la rutina nos consume y las pre-ocupaciones del día a día en muchos casos nos agobian y nos quitan energía; por tanto, nos sentimos agotados, a veces frustrados y nuestros niveles de paciencia y tolerancia se ven fuertemente contraídos.


Cualquier persona que disminuya su energía vital, es más propensa a activar su patrón de comportamiento “reactivo” y eso es lo que hace que reaccionemos gritando, con enojo, con poca tolerancia y que no tengamos la capacidad de reflexionar antes de actuar.  Esa poca energía que tenemos hace que “estemos de a pocas” y mayormente hace que cuando llegamos a nuestra casa, descargamos toda esa mala onda, con nuestra pareja o con nuestros hijos.


Es paradójico y difícil de entender, ¿por qué tendemos a desquitarnos de nuestro mal día con las personas que más amamos?, alguna vez alguien me dijo, es “porque son de confianza” ¡qué contradictorio!!!, creo que a las personas que más deberíamos considerar para no descargar todo nuestro enojo, cansancio y frustración de manera negativa, son justamente a esas personas de “más confianza”, específicamente pareja e hijos.


Creo profundamente que los padres al igual que nuestros hijos, tenemos que aprender a reconocer y a poner un nombre a nuestras emociones para luego poder gestionarlas de manera positiva y así poder para enseñar a nuestros hijos a que ellos puedan gestionar también sus emociones de manera adecuada.


¿Qué hacemos entonces los papás y mamás para poder regular y controlar nuestros comportamientos?


Ayuda mucho proponernos subir nuestros niveles de energía, para eso la respiración es una gran aliada, acostumbrémonos a respirar conscientemente en esos momentos en los que sentimos que nuestro corazón comienza a acelerarse, que la sangre se nos va subiendo a la cabeza, y que nuestro cuerpo se comienza a tensar, más aún cuando ya vamos en el tercer pedido que hicimos a nuestros hijos y no vemos una respuesta positiva por parte de ellos.


Otra cosa que ayuda mucho, es retirarnos por unos instantes de la habitación, cuando sentimos que el enojo ya es parte de nosotros; dicen que el enojo es una de las emociones más tóxicas cuando no es bien gestionada, ya que activa la producción de varias hormonas, entre ellas la adrenalina y el cortisol, ambas hacen que perdamos el control y que digamos cosas muy doloras; por eso cuando seamos presos del enojo mejor retirarnos y respirar profundamente.


Aprender a controlar nuestro comportamiento, para gestionar nuestras emociones de manera positiva es un desafío que tenemos, no sólo los padres, sino todas las personas; sin embargo, nosotros los padres tenemos una responsabilidad mayor, al haber aceptado guiar a esas maravillosas corrientes de vida que son nuestros hijos ya que, todo lo que hagamos o les digamos a ellos en momentos de “descontrol”, pueden terminar dejando huellas negativas en su corazón. Tengamos presente, tal como nos lo dicen Gaby Gonzales y Luis Carlos Flores de @ninosdeahora, que: “todas las acciones y palabras nuestras formarán parte de los cimientos sobre los que nuestros hijos construirán al adulto que serán mañana”.


Reflexionemos sobre la importancia de nuestro rol al ser referentes fundamentales de inspiración para nuestros hijos; si queremos que ellos controlen y gestionen sus emociones y/o comportamientos de forma positiva, hagámoslo primero nosotros”, como decimos “el trabajo comienza por casa”.


Primero seamos nosotros aquello que queremos inspirar a nuestros hijos



 
 
 

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