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MI HIJO NO ME CUENTA NADA…

  • Foto del escritor: paulaclarosliendo
    paulaclarosliendo
  • 30 ago 2019
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 4 sept 2019



Les ha pasado, que sus niños llegan del colegio, y cuando les preguntan ¿cómo les fue? dicen “bien” y si pretenden indagar un poco más y hacen el intento de preguntar y ¿qué hicieron?, responden “lo de siempre, o nada” .

Sin duda, es todo un reto poder establecer una comunicación fluida con nuestros hijos, y este desafío es aún mayor a medida que los hijos van creciendo; entonces ¿qué hacemos para comunicarnos con ellos? y así saber, ¿cómo la están pasando y lo más importante cómo se están sintiendo?


Partamos por reconocer la importancia que tiene la comunicación en nuestras vidas, para ejercer una comunicación eficaz, no sólo con nuestros hijos, sino con cualquier persona debemos comenzar por aprender a observarnos y a estar atentos y por reconocer la importancia que tiene nuestro lenguaje, tanto verbal como no verbal. Es también importante no olvidar que la comunicación es un proceso de ida y vuelta, mientras uno habla la otra persona escucha y viceversa, y a eso llamamos retroalimentación o respuesta.


Bajo esta lógica vamos a entender a la comunicación como un proceso de diálogo, y para esto es fundamental aprender a conversar y no así a interrogar. Este conversar va demandar que quizá en primera instancia, seamos nosotros, los padres, quienes tomemos la iniciativa de contar a nuestros hijos cómo fue nuestro día, con todos los aciertos, desaciertos, éxitos y frustraciones, esta es quizá una buena forma de romper el hielo y comenzar a generar un vínculo de confianza con nuestros hijos que va a facilitar el fluir de la comunicación entre ambos.


No sólo nuestros hijos deben abrirse para crear conexión con nosotros. Si nuestros hijos no nos cuentan su día, contemos nosotros cómo estuvo el nuestro, comencemos hablando nosotros de lo bueno y lo malo que nos pasó.


Si hay algo que tenemos en esta época es información, pero no es lo mismo que conocimiento, y si bien podemos encontrar mil y un consejos sobre, qué preguntar a nuestros hijos cuando vuelven del colegio, lo que más se necesita es conocerlos, observarlos y escuchar a nuestro instinto para saber cómo y en qué momento podemos conversar con él.


Cuándo recogemos a nuestros niños del colegio o cuando llegan a casa, sólo con verlos podemos saber si tuvieron un buen o mal día o si están cansados o aburridos.

¿Cuál es el mejor momento para hablar con ellos?


Creo que es importante, aprender a reconocer el mejor momento para hablar con nuestros hijos, por ejemplo, algunos niños cuando llegan del colegio están muy cansados y sólo quieren desconectarse por un momento de su rutina escolar, por lo que ese no será el mejor momento para hablar con ellos, quizá entonces habrá que buscar otro momento para hacerlo. Una alternativa podría ser la hora de acostarse, hay niños que prefieren hablar antes de dormir, otros preferirán hablar cuando están en el coche, los más grandes tal vez disfrutarán más de hablar en un café, etc.


¿Y si cuesta mucho que nos cuenten algo?


Una estrategia que podría funcionar muy bien, sobre todo cuando los niños son pequeños, es sin duda jugar con ellos, el juego es quizá la forma más maravillosa de conectar con los niños porque en ese momento nos acercamos a su mundo emocional, en ese instante podemos aprovechar para preguntarle de manera muy sutil ¿y cómo te sientes?; cuando un niño juega externaliza muchas emociones que quizá le cuesta expresarlas de forma verbal porque ni siquiera él las reconoce.


Otra herramienta para conectar con nuestros niños son los cuentos, estos nos ayudan a promover un momento íntimo con ellos y eso fortalece la confianza, el vínculo afectivo y promueve el diálogo. Los cuentos son una hermosa herramienta que ayuda a los niños a dormir y a los padres a despertar.


Muchas veces nuestros niños no nos cuentan su día porque ni ellos mismos saben como se sintieron, es importante ayudarlos a construir un vocabulario y lenguaje emocional, con el cual ellos aprendan a reconocer y nombrar sus emociones, y la mejor forma de hacerlo, es decirles nosotros cómo nos sentimos durante el día, podríamos comenzar por las 6 emociones básicas...son una buena base para comenzar.


Con mi niña me funciona muy bien, antes de dormir preguntarle ¿qué fue lo más bonito de tu día?, ¿qué fue lo que menos te gusto?, ¿tienes algo porque agradecer hoy?, ¿cómo te sentiste hoy?


Estoy segura que cada papá y mamá si se lo propone podrá encontrar el mejor momento y la mejor estrategia para conectar con su hijo y poder conversar, no obstante, esto será más fácil hacerlo cuando los niños son pequeños, a medida que van creciendo y si no tuvieron el hábito de conversar con los padres, cuando fueron niños, esto quizá costará un poco más.


¿y tú te animas a conversar con tu hijo?


En esta época dónde se supone estamos más comunicados, pareciera que los niveles de incomunicación se han incrementado y que hemos olvidado mirarnos a los ojos porque la mayor parte del tiempo tenemos la vista fijada en el Smartphone; y nos hemos acostumbrado a “oír” pero no a escuchar.




 
 
 

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