LA IMPORTANCIA DE LA AUTO OBSERVACIÓN Y DEL AUTO CONTROL ¿PODEMOS HACERLO?
- paulaclarosliendo

- 29 ago 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 4 sept 2019

Cuando hablo de crianza, me siento más cómoda utilizando palabras como acompañar y guiar más que con criar y educar, es una preferencia personal que me otorga más cercanía a la experiencia de vida que vamos construyendo y compartiendo con mi pequeña.
En este camino que juntas vamos recorriendo, uno de los momentos que más auto observación y auto control me demanda, tiene que ver con aprender a lidiar con sus y con mis “comportamientos inadecuados”, con ese intentar aprender a calmarme para calmarla, entenderme para entenderla… y si bien hay momentos en los que sí puedo, respirar y recodar que la adulta y la mamá soy yo, hay momentos en los que simplemente el desborde me gana.
¿Y cuándo y por qué a veces es tan difícil responder con sensibilidad a esa necesidad de mi hija?, aplicando la auto observación, me di cuenta que cuando menos paciencia y tolerancia tengo para dar una respuesta positiva a la necesidad de mi niña, es cuando me siento frustrada, deprimida, preocupada, estresada, sobrepasada y cuando siento que mis expectativas no están siendo cubiertas.
Eso me demuestra que, para poder responder de manera sensible, reflexiva y amorosa a las necesidades de mi hija, debo prestar atención primero a mis necesidades, y así como quiero enseñar a mi niña a reconocer sus emociones y/o sentimientos, yo también debo hacerlo y no para contenerlos ni para negarlos, sino más bien para gestionarlos…y en ese aprendizaje estoy, les confieso que algo he mejorado, ya que voy aprendiendo a observarme de forma más consciente y a tener (me) también más paciencia…no he dejado de gritar…pero es la excepción y ya no la regla, eso ha hecho que la comunicación con mi niña vaya fluyendo en mayor armonía y se vaya activando un mejor y mayor diálogo entre nosotras.
¿Y cómo voy aprendiendo esta auto observación y auto control?
Voy aprendiendo…y a veces también retrocediendo, pero hay algo que ya no puedo hacer y es negar la importancia de poder identificar y conectar con mis necesidades y con las de mi niña para poder entender que me están comunicando.
En la actualidad existen muchos enfoques que van desde la parentalidad positiva, la crianza con respeto, la disciplina positiva, la comunicación no violenta y ahora también las neurociencias, que reconocen y validan que detrás de cada “mal comportamiento”, no sólo del niño sino de cualquier persona, hay una profunda necesidad insatisfecha.
Desde el punto de vista comunicacional, para poder entender e identificar está necesidad, tenemos que mirar el mensaje de forma integral, desde su emisión hasta su recepción; es decir, debemos prestar atención tanto al niño como al adulto; por un lado, tenemos al niño, que, muchas veces, no tiene las habilidades para comunicar y expresar eso que le está pasando, simplemente porque no tiene la madurez emocional para hacerlo y/o no sabe identificar ni nombrar esa necesidad que está experimentando, la misma que puede ser física, emocional o afectiva y que también va a depender de su edad y desarrollo cerebral.
Y en el caso de los ma/padres, muchas veces, nos centramos sólo en la conducta evidente, y a partir de dicho comportamiento reaccionamos, corregimos, etiquetamos y hasta castigamos y en lugar de ayudar a solucionar una situación generamos mayor estrés y frustración, tanto en los niños como en nosotros.
Estas consideraciones me ayudaron a reflexionar y a entender, que cuando hablamos y queremos comprender los “malos comportamiento de nuestros hijos”, no podemos mirar sólo el árbol, en este caso representado por la conducta del niño, sino que debemos ver todo el bosque, y poder reflexionar sobre, ¿qué es lo que está comunicando con ese aparente comportamiento inadecuado?, ¿qué es lo que me está queriendo decir? y ¿cuál es el verdadero estímulo que está motivando ese comportamiento?, tal como lo afirma la psicóloga Xotchil Ramírez de la página Psicología para Niños, si mi hijo se comporta mal, es porque la está pasando mal…
¿Pero qué tenemos que mirar los ma/padres, entonces?
Primero debemos entender la complejidad que implica intentar abordar el tema de los comportamientos de nuestros hijos. Comprender que las técnicas conductistas de premio o castigo, probablemente van a solucionar la “conducta evidente”, sin embargo, no sólo no van a ayudar a solucionar la causa real del problema, sino que van a coadyuvar a la generación de profundas heridas a largo plazo, tanto el niño como en la relación que este pueda tener con sus ma/padres y esto puede comenzar a fracturar los canales de comunicación.
Es importante, que los ma/padres podamos aprender a leer las verdaderas necesidades de nuestros hijos para poder interpretarlas correctamente y así poderles dar respuestas positivas, para esto es fundamental desarrollar esa sensibilidad parental que nos permite empatizar con las emociones y sentimientos de nuestros hijos.
Ayudaría mucho que podamos desarrollar la capacidad de hacer un pausa y reflexionar antes de querer solucionar el problema de los malos comportamientos, querer y poder entender, ¿por qué se están manifestando de esa manera?, para primeramente conectar con la emoción, validarla, contenerla para después poderla conversar.
Y no menos importante, es conectar y re conocer también nuestras necesidades… ¿por qué me molesta tanto este comportamiento?, quizá sea ¿por qué me refleja algo?, ¿por qué me incomoda?, ¿por qué me altera y/o altera el entorno?, es fundamental “auto observarnos con compasión” sin culpa, y mirarnos también nosotros, y hacernos la pregunta, ¿qué estoy enseñando o modelando yo a mi hijo, en cuanto a mis formas de reaccionar y de expresar mis necesidades?; no nos olvidemos que nuestros hijos son nuestros espejos, por lo que, si hay algo que no me gusta de mi hijo, debo mirarme yo primero.
Si tomamos la decisión consciente de comenzar a indagar en la causa del mal comportamiento, más que centrarnos en el efecto, si abordamos esa necesidad con sensibilidad y disponibilidad sin duda podremos conectar con ellos de corazón a corazón, mejorar nuestras habilidades de comunicación y podremos modelar para ellos mejores y positivas formas, ojalá ya no de reaccionar sino de responder reflexivamente.
¡Mi persona al igual que ustedes, es mamá y estoy en mi propio proceso de aprendizaje, estoy compartiendo vida con mi hija, con mi familia, y también quiero compartirla con ustedes!

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