top of page

Cuidarnos para cuidar

  • Foto del escritor: paulaclarosliendo
    paulaclarosliendo
  • 17 jun 2020
  • 5 Min. de lectura

Cuando se habla de autocuidado parental se menciona mucho el ejemplo de lo que sucede en un avión, y es que cuando abordamos un avión una de las primeras recomendaciones tiene que ver con el uso de las máscaras de oxígeno, y la indicación concreta es que; en caso de una despresurización, caerán mascarillas de oxígeno y que primero se deben colocar las mascarillas de oxígeno los padres para luego recién ponérselas a los niños, ¿eso qué nos dice?…que primero vamos a asegurar el bienestar de los ma/padres para que a partir de ese bienestar ellos puedan acompañar, auxiliar y contener a los niños, esto aplica perfectamente a nuestros hogares y relaciones parentales, y es que si estamos con un alto nivel de estrés parental, que nos genera un malestar en la crianza, vamos a tener pocos niveles de paciencia, de tolerancia, de contención no vamos a poder contener, entender y acompañar a nuestros hijos de forma positiva, sino más bien vamos a ser más vulnerables y propensos a reaccionar con malos tratos hacia nuestros niños (menos paciencia, más gritos, intolerancia y quizá golpes…) para cuidar del otro es necesario cuidar de nosotros mismos, esto para nada significa que dejemos de sentir, podemos sentir cansancio, enojo, frustración, tristeza…las emociones son parte de la vida, sin embargo, sí tenemos que estar atentos a nuestra salud mental.


Un aspecto fundamental para el autocuidado es reconocernos como seres humanos, con una multiplicidad de roles, los cuales debemos conciliar y equilibrar en el día a día; en ese reconocernos como SERES es muy importante prestar atención la integralidad de nuestro ser, y es que somos un cuerpo físico, un cuerpo mental, un cuerpo emocional y también un cuerpo espiritual; la atención y el equilibrio que demos a cada uno de los aspectos de nuestro SER será fundamental para que podamos ESTAR y desarrollar nuestras actividades diarias de forma armónica, calmada y equilibrada.


En el plano físico ayuda poner atención a nuestro cuerpo físico, ¿cómo nos estamos alimentando?, la hidratación sin duda es fundamental, así como también lo es el ejercicio físico, entiendo que este tiempo, muchos ma/padres no tengan ni el tiempo ni el espacio para hacer ejercicio, sin embargo, se pueden correr los muebles y a modo de jugar con los niños, quizá pueden saltar, bailar, cantar… Respirar conscientemente, nos ayuda a elevar nuestro nivel de energía y a bajar nuestro estado de tensión. El mindfulness es otra herramienta muy potente que nos ayuda a centrarnos en el aquí y en el ahora de forma consciente.


A nivel mental, vamos a prestar atención a aquello en lo que ponemos nuestra atención, muchas veces nos sumergimos demasiado en las RRSS y en las noticias, este aspecto ocasiona una indigestión informativa que incrementa nuestros niveles de estrés. Es bueno estar informado, en muchos casos eso nos da seguridad, pero vamos a tener cuidado con las famosas fake news que muchas veces generan mucha desinformación.


Emociones… vamos a aprender a escuchar, comprender y atender a nuestras emociones, ¿dónde las sentimos?, el cuerpo es uno de los grandes transmisores de emociones, ¿qué me está comunicando eso que siento? y ¿cómo voy a canalizar esa emoción?. No hay emociones buenas ni malas, cada una de las emociones son parte de nuestra vida y tienen que ser sentidas y expresadas, ojalá que asertivamente. Este es un momento en el que debemos prestar mucha atención a nuestra salud emocional, vamos a abrazar a nuestras emociones y vamos a transitar a través de ellas, vamos a fluir el tiempo necesario en cada emoción que vayamos sintiendo a lo largo del día sin quedarnos mucho tiempo con las emociones sobre todo desagradables, por ejemplo, si nos quedamos mucho tiempo con la tristeza, esta nos puede llevar rápidamente a la depresión y salir de ahí ya es más complicado.


En el plano espiritual, sea cual fuera la corriente espiritual en la que cada uno crea, la fuerza interna nos da energía y fe para afrontar los momentos más intensos de la vida.


El autocuidado parental, es muy importante en todo momento, sin embargo, ahora que estamos conciliando nuestros múltiples roles en un solo espacio, lo es mucho más, ya que estamos más propensos a sobre cargarnos de estrés y eso va a influir en cada una de nuestras reacciones y de nuestras respuestas.


Hay estudios que sostienen que, a mayor estrés, más probabilidad de ejercer malos tratos y descuido hacia el niño o niña, así como a menor estrés y mejor salud mental es más probable que se ejerzan buenos tratos y se desplieguen prácticas de crianza sensible y responsiva.


Es importante como parte de ese auto cuidado, tener un tiempo exclusivo para cada uno de los padres o madres, para que cada uno pueda hacer “algo” o para no hacer "nada" que le ayude a recargar energía y a regularse emocionalmente, es bueno y fundamental cuando la responsabilidad de la crianza es compartida. Hoy más que nunca necesitamos ser equipo.


Bajar nuestras exigencias, escoger nuestras batallas e intentar ser flexibles son algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a transitar de mejor manera este momento “anormal” en nuestras vidas.


En los casos de papás o mamás que ejerzan la crianza de forma “monoparental”, es importante buscar un espacio y un momento para “uno” y poder conversar con alguna persona sobre cómo se van sintiendo.


No está mal sentirnos cansados o sobre pasados, el sentir es parte de sabernos y sentirnos vivos, sin embargo en este momento el asumir la corresponsabilidad en la crianza es muy importante, para no sobre cargarnos física, mental ni emocionalmente.


No prestar atención a nuestro bienestar, puede afectar a la sensibilidad que podamos tener para poder interpretar las necesidades de nuestros hijos y a la disponibilidad que tengamos para responder de manera oportuna a esas necesidades, y eso puede ir generando ruidos en la comunicación con nuestros niños, afectando quizá de manera negativa el vínculo afectivo y de seguridad en nuestra relación.


Para poder ejercer nuestro autocuidado necesitamos una tribu, necesitamos también contención y del otro para poder sostenernos y para poder caminar junto a nuestros niños, eso nos invita a poder compartir nuestro sentir, con la pareja, con un amigo, con un familiar y en su caso quizá con un terapeuta.


Si queremos el bienestar de los niños, tenemos que pensar en el bienestar de los ma/padres, tal como lo dijo Jhon Bowly, psicoanalista que formuló la teoría del apego: “si como sociedad valoramos a nuestros hijos, debemos cuidar a sus padres y madres” y definitivamente si queremos que nuestros hijos estén bien, tenemos que estar bien primero nosotros.


 
 
 

Comentarios


Suscríbete a mi blog

© 2019 Blog sobre Comunicación Parental. Creado con Wix.com

Los Pinos Bloque 37. Dpto. 302

Cel: 590-71202318

E-mail: paula.claros@gmail.com

bottom of page