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Crianza democrática: Límites que protegen y oportunidades que empoderan

  • Foto del escritor: paulaclarosliendo
    paulaclarosliendo
  • 21 may 2024
  • 4 Min. de lectura


Hace algunos días escuché la frase: “padres de algodón e hij@s de cristal”, para describir a aquellos padres y madres que, decidimos optar por una crianza más respetuosa; estos comentarios aluden a una “supuesta” sobreprotección que hace que l@s niñ@s y adolescentes de hoy sean frágiles y poco resilientes. ¿Te suena familiar este tipo de comentario?


Mi reflexión al respecto fue inevitable, y te la quiero compartir.


Considero importante aclarar que, aunque actualmente se promueven formas de crianza más respetuosas y respaldadas por la ciencia, en ningún momento se sugiere la ausencia de límites. Por el contrario, el nuevo paradigma centrado en el buen trato a la infancia destaca la importancia de establecer límites que nos permitan responder adecuadamente a las necesidades que surgen durante la crianza. No obstante, la manera en que se planteen estos límites variará según el estilo parental que cada uno de nosotros elija seguir.


Estilos parentales


Quiero compartirte un poco de información relacionada a los estilos parentales, para que juntos podamos comprender de qué se tratan. Vamos a mencionar cuatro estilos parentales:


  • Estilo autoritario (firmeza excesiva): ¡Porque lo digo yo y punto! En este estilo se normaliza el castigo, los gritos y las amenazas como modificadores válidos de comportamiento. Hay muchos límites, se hace un uso abusivo del poder y el resultado esperado es una obediencia ciega, lo que hace que el niño o la niña obedezca, pero no por respeto sino por miedo. Es posible que este estilo haya sido el más utilizado en la época de nuestros padres, de ahí la frase tan conocida: “Cuando no obedecía, mi mamá me echaba una mirada y me quedaba quieto”.


  • Estilo permisivo (amabilidad excesiva): La otra cara de la moneda: “Haz las cosas como quieras”. En este estilo la libertad es excesiva y son los hij@s quienes tienen el poder de decisión. Los padres y madres son sumamente complacientes y no establecen normas ni límites, lo que genera un ambiente inseguro y caótico para el desarrollo de l@s niñ@s y adolescentes. ¿Te imaginas subir a un avión y que el piloto te pregunte si conoces el plan de vuelo? ¿Te sentirías seguro en ese viaje?


  • Estilo negligente: “No me importa lo que hagas”. Este estilo parental es uno de los más agresivos y nocivos, ya que abandona totalmente a l@s hij@s. No hay afecto, no hay normas y predominan las acciones de abandono físico y emocional.


  • Estilo democrático: “Te explico, te guío, te acompaño, te ayudo”. Este estilo parental brinda a nuestros hijos orden, libertad, estructura y seguridad. Toma lo mejor del estilo autoritario (firmeza y límites) y lo mejor del estilo permisivo (calidez y amabilidad). Este estilo considera la importancia de los límites, pero no como una forma de coerción y poder, sino como un sinónimo de seguridad y protección; de igual manera reconoce la importancia de brindar oportunidades para que, en función de su etapa de desarrollo, nuestros hij@s desarrollen su confianza y responsabilidad y puedan hacer contribuciones a su comunidad; logrando de esa manera empoderarse fortaleciendo su sentido de capacidad.


¿Padres de algodón, hijos de cristal?


¿Cuál de estos estilos se acercaría más al de los padres etiquetados como “padres de algodón”?


Desde mi perspectiva, los estilos de crianza que promueven este tipo de expresión se relacionan con los estilos autoritario, permisivo y negligente. Los estilos autoritario y permisivo desprotegen a los hijos, privándolos de estructura, guía y seguridad, lo que puede generar niñ@s y adolescentes rebeldes, impulsivos y con baja o nula tolerancia a la frustración. Por otro lado, el estilo negligente contribuye a niveles bajos de autoconfianza y auto responsabilidad. Ninguno de estos estilos favorece en absoluto el desarrollo de habilidades sociales y de vida positivas.


Estilo democrático (amabilidad y firmeza al mismo tiempo)


De manera completamente opuesta a los paradigmas tradicionales, donde se creía que el "maltrato" generaba respeto, hoy se valora y se plantea la necesidad de establecer lo que se denomina: amabilidad y firmeza al mismo tiempo. La amabilidad permite responder a las necesidades de respeto de nuestros hij@s, mientras que la firmeza nos ayuda a enfrentar los desafíos y necesidades que surgen en la crianza diaria. El estilo democrático nos invita a asumir la crianza desde nuestro rol de líderes, siendo una fuente de inspiración en la vida de nuestros hijos, y no una fuente de temor, constituyendo esta la base de la Disciplina Positiva.


L@s niños y adolescentes que son guiados bajo este estilo parental, suelen ser personas más responsables, con una autoestima adecuada, una alta competencia social, que saben tomar decisiones, trabajar en equipo, con un auto concepto realista y positivo.

 

 Ser guías firmes, amorosos y conscientes


Reconocer la importancia de nuestro estilo parental y establecer límites respetuosos, claros y coherentes es esencial para criar hij@s resilientes y seguros. Para esto nos ayudará ser guías firmes, amorosos y conscientes, que proporcionan entornos seguros para el desarrollo integral de nuestr@s hij@s.


Reflexionemos sobre nuestras prácticas diarias y comprometámonos a adoptar un estilo democrático que combine la amabilidad y la firmeza, al mismo tiempo.


Me gustaría que me puedas compartir tus experiencias y aprendizajes en los comentarios y juntos, construyamos una comunidad de padres y madres que apoyen el crecimiento saludable de sus hij@s.


Paula Claros Liendo

Comunicadora social

Máster en Educación Emocional y Neurociencias Aplicadas

Educadora Certificada en Disciplina Positiva en la Familia (PDA)

Creadora del proyecto digital: Paula Claros Liendo-Comunicación, Crianza y Educación Emocional



Fuentes revisadas:

AZIZ, Michele Kuri. “Berrinches: Herramientas para una crianza emocional”.

ESTREMERA, Laura. “Ser niños acompañados”.

NELSEN, Jean. “Disciplina Positiva: la clave de la disciplina no es el castigo, sino el respeto”.

 
 
 

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